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El condón femenino
El único condón femenino disponible actualmente lo fabrica la Female Health Company (FHC). Aprobado en 1993 por la Administración de los Estados Unidos de Alimentos y Medicamentos (USFDA), el producto de FHC se llama Reality en los Estados Unidos y se conoce con otros nombres en el resto del mundo, como Femidom y Care Contraceptive Sheath. La Medtech Company está actualmente desarrollando otro condón femenino.
El condón femenino está hecho de poliuretano. Es una bolsita suelta, suave y delgada, con dos anillos flexibles, uno en cada extremo. El anillo en el extremo cerrado se usa para insertar el condón en la vagina y mantenerlo en su lugar. El anillo exterior queda fuera de la vagina y cubre parte de los órganos genitales externos. Aunque está diseñado para que lo usen las mujeres, el condón femenino también ha sido usado por hombres en el coito anal con otros hombres.
En las pruebas de laboratorio los condones femeninos de poliuretano han probado ser impermeables al semen y los organismos infecciosos, incluido el VIH. La prevención de enfermedades y las tasas de eficacia anticonceptiva son comparables a las de los condones masculinos.
Ventajas El condón femenino de FHC posee varias ventajas con respecto al condón masculino. Puede ser más conveniente de usar porque puede colocarse antes del coito, no se requiere para colocarlo la erección del pene, y como los condones masculinos de plástico, puede usarse con lubricantes oleosos.
Una importante ventaja del condón femenino es que las mujeres tienen más participación en el inicio del uso. Las mujeres encuentran que el nuevo condón femenino les confiere poder, de acuerdo con informes de Costa Rica, Indonesia, México, Senegal, Tanzania y Zimbabwe. Muchas dicen que les da una oportunidad mejor de comunicar su deseo de tener relaciones sexuales más libres de riesgo. En Filadelfia, mujeres norteamericanas dijeron que les gustaba el condón femenino porque les confería protección, una sensación natural y el poder para iniciar la protección.
Al igual que los condones masculinos, se recomienda que el condón femenino se use solo una vez y se descarte inmediatamente. Sería arriesgado volverlo a usar si quedaran organismos patógenos, y el condón podría perder su integridad estructural.
Los pocos estudios realizados hasta la fecha, por ejemplo en Kenya y Brasil, indican que a muchas personas les gustan los condones femeninos y los han de usar. En Brasil, 75% de las mujeres dijeron que les gustaba “muchísimo” el condón femenino, mientras sólo 5% dijeron que no les gustaba. Las trabajadoras sexuales, que tienden a estar muy al tanto de los peligros de las infecciones, suelen estar ansiosas de conseguir condones femeninos.
La distribución del condón femenino ha aumentado rápidamente en los últimos años, especialmente en países en desarrollo. Desde 1992 se han vendido en todo el mundo unos 30 millones de condones femeninos. La Female Health Company comunicó que las ventas totales desde octubre de 1997 hasta abril de 1998 inclusive fueron de 4,2 millones de condones femeninos, en comparación con 1,3 millones durante el mismo período un año antes. Por otra parte, el número de condones femeninos producidos, distribuidos y usados es aún bastante pequeño en comparación con el número de condones masculinos.
En Sudáfrica, Uganda, Zambia y Zimbabwe la venta de condones femeninos ha sido considerable. Los programas de comercialización social están ahora suministrando condones femeninos en muchos países de África, Asia y América Latina, principalmente con los auspicios de Population Services International (PSI).
En Zimbabwe, 30.000 mujeres pidieron en 1996 al gobierno que les diera acceso a los condones femeninos. En 1997 el gobierno volvió a lanzar un programa de comercialización social de condones dirigido por PSI, que introdujo el condón femenino.
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